Odontología Restauradora

Odontología Restauradora

¿Qué es?

Una restauración dental es una reconstrucción de una porción de diente, destruida, fracturada, desgastada o afectada irreversiblemente por patología, previa terapéutica de la misma y preparación dentaria apropiada. Según su amplitud o extensión, las restauraciones también se dividen en:
      • Simples, cuando sólo afectan a una superficie del diente.
      • Compuestas, si afectan a dos
      • Complejas, si afectan a tres
      • Grandes restauraciones, si afectan a cuatro o más

Tipos de restauraciones

Atendiendo al procedimiento de realización y otras características, las restauraciones se dividen en:

      • Obturaciones (popularmente llamados «empastes») realizados con distintos materiales y procedimientos, en los que los materiales se colocan en el diente en estado blando y se endurecen y conforman en la boca.
      • Incrustaciones, consistentes en pequeñas piezas rígidas (de porcelana o de resina compuesta) sustitutivas de las partes perdidas, prefabricadas a medida y cementadas o adheridas a los tejidos dentarios remanentes; se clasifican en inlays, onlays y overlays, según su situación y extensión.

Materiales de las obturaciones

    • La amalgama de plata (popularmente conocidos como “empastes grises, negros u oscuros”) es un magnífico material de obturación; restaura extraordinariamente bien la forma y la función del diente, es muy resistente y duradera y brinda una excelente relación coste/efectividad, pero es de color metálico plateado y, por lo tanto, es poco estética. No presenta ningún riesgo apreciable, salvo en caso de alergia (absolutamente excepcional) y aún hoy se utilizan mucho y están perfectamente indicadas en los molares y en las zonas no.

    • Han aparecido ciertas informaciones sobre presunta toxicidad y efectos secundarios de las amalgamas de plata. No hay evidencia científica alguna de ello, y todos los estudios serios lo desmienten, por lo que no merecen otra categoría que bulos, como confirma el informe conjunto emitido por la Organización Mundial de la Salud y la Federación Dental Internacional. No está justificado el reemplazo de las obturaciones metálicas por otras del «color del diente», excepto si están deterioradas por el uso, si hay un problema estético serio o estamos ante un rarísimo caso de alergia. De hecho, se desprende e inhala más vapor de mercurio al retirar las obturaciones de amalgama que portándola en la boca toda la vida. También se produce más contaminación ambiental al quitarlas que al ponerlas.
    • Las resinas compuestas o composites actuales, gracias a la diversidad de colores que presentan, consiguen restablecer, además, la apariencia natural del diente. Presentan ciertos problemas derivados de la propia composición del material y requieren una técnica clínica depurada. También necesitan habitualmente mayor tiempo de colocación y terminación, por lo que en general son más costosos. Por razones de estética son imprescindibles en los dientes anteriores y preferibles en las zonas más visibles de los dientes posteriores. La duración de este material es notablemente menor que la Los composites son capaces de producir un comportamiento semejante al del diente natural. Son materiales resistentes, biocompatibles, estéticos y duraderos.

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